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“El café no debe ir a la nevera”

Entrevista a Mónica López, subcampeona de España de baristas en 2006
¿Qué es un «barista»?
Es el profesional de la máquina expres, el que se encarga de elaborar y servir el café. Esto se está poniendo de moda, tiene una gran aceptación, tanto por parte del profesional como del cliente; el concurso es un poco como un espectáculo en el que el barista tiene que preparar el café, explicar al jurado todo el proceso y el tipo de producto que utiliza y limpiar su área de trabajo. Tiene 15 minutos que preparar cuatro expresos, cuatro capuchinos y cuatro cócteles con base de café y sin alcohol.
¿Cómo se prepara un café diez?
Lo primero es tener una buena materia prima, hacer la molienda (siete gramos por dosis) que debe ser fina si es para un exprés; luego prensar la pastilla de forma uniforme, para que quede lisa y compacta, y esperar entre 20 y 30 segundos para la extracción.
¿Cuál debe ser el resultado?
En un expreso cuenta la presencia, que tenga un color avellana atrigado y una crema consistente; en el capuchino, al llevar leche, cuenta el espesor dela crema, la textura y que no pierda el sabor balanceado entre el café y la leche.
¿Qué no se debe hacer nunca?
Nunca se debe meter en la nevera porque absorbe olores y se humedece y no hervir la leche ni quemarla, porque estropea el café.
Recomiéndenos uno
El arábico, es bueno por su sabor y para la salud porque el contenido en cafeína es bajo.
¿Se puede hacer buen café en casa?
Sí se puede, la base es utilizar un buen producto.
Vía: lavozdegalicia.es

Impresora - Cafetera

Konica saco al mercado un dispositivo multifunción, que además de imprimir, escanear, copiar y enviar faxes, sirve para prepararse un café y brinda opciones de entrenamiento.

Esta novedosa idea puede verse en el sitio de la compañía www.bizhub.eu/pimp_up_the_bizhub/ , donde se adelanta que la linea de dispositivos multifunción corporativos (llamado “bizhubs”) incluirán máquinas de café espresso, televisores de LCD, parlantes, reproductores de DVD y una conexión de internet inalámbrica, entre otras opciones de entretenimiento.

De esta manera, busca el beneplácito de los trabajadores de oficina que pasan largo tiempo frente a la impresora, haciendo cola y esperando a que otros compañeros retiren la versión en papel de sus planillas de cálculo, documentos de texto y fotocopias varias.

CAFÉ HAITÍ Y SUS 45 AÑOS

Parafraseando a don Abraham Valdelomar cuando se refirió al famoso Palais Concert podríamos decir que 'El Perú es Lima, Lima es Miraflores y Miraflores es el Haití'. Y razones hay de sobra. ¿Quién de nosotros no ha pasado por el Haití para tomarse un cortadito, un express o un capuccino? Y es que el tradicional y emblemático café miraflorino celebra orgulloso, y con la misma cordialidad de siempre, sus primeros 45 años en nuestro país.
Ubicado en un estratégico punto de Miraflores, colindante con el Parque Kennedy del distrito, el CAFÉ HAITI de la calle Diagonal abrió sus puertas un 23 de febrero de 1962. Inmediatamente, la calidad de su atención y, sobre todo, del exquisito café, motivó que por las instalaciones del HAITI no sólo se dieran cita ex Presidentes de la República y renombrados escritores como Bryce, Vargas Llosa o Julio Ramón Ribeyro, sino que también llegaran grandes artistas de la época, notables periodistas y embajadores de nuestro cuerpo diplomático acreditado en el país. Todo ello le dio al lugar una atmósfera cosmopolita y bohemia, atractivos que hasta la fecha conserva.
En el HAITÍ se prepara el mejor café de la ciudad, incluido el popular 'bigote' que es la esencia y el elíxir sólo para los 'cafemaníacos'. El 80% del café que se utiliza es netamente peruano, mientras que el resto proviene de Colombia y Brasil.
Con sus dos espaciosos niveles, el CAFÉ HAITÍ mantiene intactas la calidad y el servicio cordial de antaño. Peruanos y extranjeros, 'pituquitos' y los 'otros' se mezclan en sus amplios ambientes. Pero también políticos de todas las bancadas, tendencias y simpatías (y antipatías) han ocupado, más de una vez, sus mesas bebiendo humeantes tazas de 'express': Fernando Belaúnde, Alan García, y Ollanta Humala. Todos ellos acompañados de sus respectivos equipos de campaña, 'cocinando' tal vez los destinos de nuestro país.
Actualmente laboran en CAFÉ HAITÍ laboran 45 trabajadores que, en turnos diversos, atienden en el local -de lunes a domingo- desde las 7.00 am hasta las 2.00 am. del día siguiente. Cosa curiosa: en sus 45 años el HAITÍ nunca dejó de abrir sus puertas, ni cuando las 'papas quemaban' en los álgidos momentos de nuestra política. Y es que allí era el punto obligado para comentar los descalabros de algún mal gobernante.
Y si decide sentarse en los exteriores del local, pues será objeto de las miradas de cuanto peatón circule por sus linderos. Y, tal vez, mañana algún indiscreto amigo le comente al día siguiente (y con rima incluída): 'Te vi en el Haití!!'. Son los 'riesgos' de la fama que persigue a este simpático recinto.

Vía: peru.com

Formas de Preparar Café

Café capuchino

Su nombre deriva del color pardo del hábito de los monjes capuchinos. Se logra mezclando medio vaso de café expresso con la otra mitad de leche espumosa, que se obtiene en la máquina de vapor. Se sirve en vasos de vidrio con canastilla de metal; debe llegar al consumidor con el nivel de café separado de la leche. Puede espolvorearse con canela.

Café americano

Requiere café tostado ligero y molido fino; se prepara con filtro, es suave, aromático y con mayor grado de acidez que otras preparaciones.

Café espresso

Requiere molido fino y tostado semi-fuerte; se prepara en la máquina del mismo nombre. Tienen aroma y sabor exquisitos y se caracteriza por un anillo espumoso.

Café irlandés

En un vaso previamente calentado, se vierte una medida de wisky; después de incorpora el tanto de café espresso y encima, leche o crema fresca. Los niveles deben verse por separado; para que la crema flote se la puede diluir con un poco de leche. No lleva canela.

Café de olla

Es una variedad tradicionalmente preparada en diferentes paises de Latinoamérica entre ellos el Perú de los cafés. Se prepara en olla de barro, cuando hierve el agua, se "echan" cucharadas de café molido no muy fino proporcionales a la cantidad de agua.

Café turco

Puede prepararse vertiendo agua a punto de hervor en una tacita con una capa de café muy molido; se mezcla, se deja asentar y se sirve muy caliente; o bien, utilizando el famoso ibrik, recipiente de cobre, con asa recta y larga, base ancha y boca estrecha, en el que se mezclan los tantos de café según las tazas de agua; sobre la lumbre se lo hace levantar hervor por tres veces y se lo deja reposar para que se decante el poso.

Café vienés

Sobre un vaso de café espresso bien caliente, se coloca una capa de crema chantilly.

Café de Java

Se mezcla una taza de café espresso con una de chocolate a la francesa; se endulza al gusto.

Es solo tomar Café?

Los peruanos somos muy genéricos al momento de comprar un café o pedir uno preparado en una cafetería, normalmente nos basamos solo en las presentaciones que hacen es decir café en recetas, pero muy pocos se preguntan de la materia prima que se usa, sus orígenes (Chanchamayo, Nor Oriente, Sureño o Serrano), si los granos tienen tueste claro, oscuro y muy oscuro, diferencias si las hay un café oscuro tendra mucho más cuerpo y sabor amargo, aromas intensos a chocolate, mientras que un tueste más claro resalta la acidez y un cuerpo más ligero, bueno espero que después de leer este post se animen a probar cafés menos genéricos sobre todo a los aspirantes a sibaritas…

Calentador de tazas para café

La maquina que se muestra es una que sirve para calentar las tazas de café no las tazas con café que son dos cosas distintas, bueno sin bolas, este aparato que es para verdaderos amantes del café sirve para mantener a una temperatura adecuada las tazas donde se servirá el café.
Por el precio es realmente para gente que disfruta de un buen café como hay gente que disfruta de los mejores vinos, por que la comparación, simple asi como para el vino la copa debe tener una temperatura ideal igual para el café la taza debe tener tambien una temperatura ideal.
Bueno ese es el trabajo de la maquinita esta, el precio? ..... una ganga; no que va esta vale 999.9 5 dolares o sea 1,000 dolares, bueno realmente solo para "sibaritas"; para los que ya lo tienen buen provecho.......

Café Colao
Williams Sonoma

NESTLÉ LANZA CORTADOS CRÈME

Nestlé FoodServices presenta una nueva gama de café soluble, especial para preparar el cortado con leche “más cremoso”, Cortado Crème. Se trata de una nueva gama exclusiva para el sector de restauración y que estará disponible en dos variedades: descafeinado y natural. Este lanzamiento, a partir del mes de febrero, supone una continuación en el desarrollo de productos para bares y cafeterías, a base de café soluble más suave y cremoso.

Cortado Crème de Nescafé tiene todo lo que se espera de un cortado perfecto: el aroma y el sabor del mejor café, en perfecta combinación con toda la cremosidad y suavidad de la leche, bajo una deliciosa capa de crema de café. Un producto exclusivo en España y desarrollado conjuntamente entre Nestlé y el Product Technology Center (PTC) de Café de Orbe (Suiza).
Esta nueva gama se presenta en estuches de 12 sobres y es de fácil elaboración. Para prepararlo tan sólo se debe abrir el sobrecito, poner el contenido en la taza y verter leche caliente. Esperar un momento y listo para disfrutar de Cortado Crème, “la crème de la crème” de Nescafé en cualquier momento del día.
Nestlé, con sus marcas, es líder en el mercado del café en España, tanto en hogar como fuera de él.

Acceso.com


«Si quieres que venga el camarero, dale a la lucecita»

Aquí, pedir un café con leche es tan sencillo como conjugar dos gestos: el de remover una taza con la cuchara y, después, hacer como que estás ordeñando. ¿Y si quieres un café cortado?. Más fácil aún: el mismo gesto de remover la taza y, rápidamente, hacer como que cortas algo con una tijera. Pero tranquilos, todos los cafés, los refrescos, las ensaladas, los platos principales, los postres y los combinados de la carta están numerados.

Nos encontramos en el «Café de los Signos». Y ya lo dice su publicidad: «Es el primer café-teatro y restaurante de España con personal exclusivamente sordo, para personas sordas y oyentes». Han abierto hace un mes y tienen un gran éxito de clientela, especialmente joven, porque el establecimiento «engancha». No sólo por sus peculiaridades, sino también por su decorado, su disposición, sus luces, su escenario ... y sus «jefes», que han decidido poner mucho entusiasmo y toda la carne en el asador para que esto funcione.

«La idea, de mi padre»

«Somos pioneros en Madrid y en España. Que yo sepa, sólo hay algo parecido en París», nos decía ayer Felipe Louro, un uruguayo de ascendencia gallega que derrocha optimismo con su nuevo negocio. Él, experto en hostelería, confiesa que no tenía ni idea de lo que era el mundo de los sordos pero que la idea le gustó y no dudó en ponerla en marcha.

«En realidad -añade-, el «padre» de la criatura ha sido mi propio padre. De él surgió la idea y yo la he puesto en marcha. Estamos contentos con este primer mes de andadura. Se nos está quedando pequeño. Me gustaría abrir uno en la zona norte de Madrid, la plaza de Castilla, por ejemplo. Y, también, otro en Barcelona. No descarto las franquicias».

Desde la calle -en el número 75 del paseo de Santa María de la Cabeza-, el local parece una cafetería-restaurante al uso. Tiene sus pizarras, en la puerta, con las ofertas y el menú del día. Todo normal. Hasta que se accede al interior.

Escenario y platea

Lo primero, a la derecha, es un espacio con varias mesas que bien podrían ocupar personas con discapacidad física. A continuación, hay que bajar varios peldaños que conducen al salón principal con una hilera de mesas bien dispuestas. De frente, la barra. A la izquierda, el escenario. Al fondo, más escaleras para acceder a la segunda planta, desde donde también se puede ver el espectáculo que interpretan abajo.

Lo importante, aquí, es el personal. Todos son sordos. Camareros, cocina, encargados... Quince en total. No es casualidad. Está hecho adrede «porque el colectivo de sordos agradece mucho contar con un local como este. Se encuentran, y quedan, sordos con sordos pero también oyentes. Todos son clientes y todos se tratan con muy buen rollo, con mucha naturalidad», explica Louro.

Los intérpretes

¿Y cómo se llama al camarero? A voces, inútil. Agitando los brazos podría ser una alternativa, pero en el «Café de los Signos» está todo previsto y controlado. El personal de barra y de sala siempre está pendiente del cliente que entra. No quitan los ojos de la puerta. Esperan a que se siente y a que elijan. Lo demás es sencillísimo: sólo tienen que estar atentos a que el cliente apriete el botón que hay en el extremo de cada mesa porque se encenderá una lucecita, señal de que está listo para hacer su pedido.

«Cuando el cliente es una persona sorda no hay problema. Para los oyentes que no conocen el lenguaje de los signos siempre hay una o dos personas en el local que hacen de intérpretes», explica Louro. De todas formas, la carta está muy clara y, de esa forma, sólo hay que señalar el 3 para pedir una ensalada alemana, un 6 para la de arroz con vinagreta, un 52 para el café capuchino o el 36 para el pastel de cabracho.Los precios, por ciento, bastante asequibles.

Teatro, magia y humor

El «Café de los Signos» abre de ocho y media de la mañana a 12 de la noche; los fines de semana, de diez de la mañana a dos y media de la madrugada. La intención de sus dueños es que haya cuatro o cinco espectáculos a la semana. Teatro, magia, humor... Se trabaja en dos lenguajes, el oral y el de los signos, «para que todos entiendan y disfruten del momento», dice Felipe Louro. Siempre veremos a dos personas en el escenario. No serán necesarias en un espectáculo de mímica, que también se han programado.

«Merece la pena»

El local ofrece, además, cuenta cuentos (lengua de signos y oral). Muchos domingos por la mañana presentan un «show» para niños. La entrada es gratis. Hay juegos de mesa, libros y cortos subtitulados.

Ania Krug, otra de las inventoras de este local, asegura que empezaron con «más miedo que vergüenza porque era un reto muy grande. Ahora, parece que la idea funciona. Trabajamos mucho. Nos dejamos aquí la piel, pero merece la pena. En Madrid hay entre 160.000 y 200.000 personas sordas y este café está especialmente pensado para ellos. Hemos empezado sin ayudas oficiales ni subvenciones. Hemos pedido ayudas a entidades bancarias ... Nada. Nos vendría muy bien un empujoncito», añade Ania.

Tanto Felipe como Ania tienen en mente comprar una especie de vibradores para hacer más fácil el trabajo a los camareros ya que, a base de esas vibraciones, se podrían pedir las comandas a la cocina.

El ambiente es muy bueno entre el personal. Todos los empleados, como queda dicho, son sordos. Rubén tiene 35 años y ha trabajado, con anterioridad, en una fábrica de coches de Barcelona. Aquí, en el «Café de los Signos», está encantado. Es sordo de nacimiento. No oye nada, por eso procura no dar la espalda a ningún cliente cuando está en la barra.

El cliente despistado

A Rubén le ocurrió que, estando de espaldas, un señor, que no sabía muy bien dónde había entrado, le espetó: «Oiga. ¿es que está sordo?». El camarero pasó tanto bochorno que jura y perjura que no le volverá a ocurrir algo así.

El sexo del café

Va una pareja a una cafetería y da igual lo que se pida cada uno de ellos. Aunque lo hayan indicado a la inversa, el café siempre será para ella y la cerveza para él. Iré más lejos. Va esa misma pareja a la misma cafetería y los dos se piden un café, pero el solo se lo pondrán a él y el cortado a ella al margen de lo que ambos hayan solicitado. Iré más lejos aún. Si uno de los dos pide el café cortado y el otro lo pide con leche el camarero le pondrá a ella el café con leche y el cortado a él. No lo dudará, no, o -mejor dicho- si se cierne sobre él alguna mínima y remota y turbadora duda la resolverá, inmediata, rauda, automáticamente, de esa ¿sutil? manera, obedeciendo a esa misteriosa ley no escrita que dicta que 'la cafeína es cosa de hombres' y 'la leche cosa de tías'. Iré todavía mucho más lejos. Si se piden dichos cafés él con sacarina y ella con azúcar ya pueden ir resignándose a tener que hacer intercambio de sobrecitos porque también hay una secreta e infalible ley que dicta que 'el azúcar con los chicos y la sacarina con las chicas'.

En nuestra sociedad tiene sexo el café y también la leche. La leche es femenina, de lo cual hay que deducir necesaria e imperiosamente que los mililitros lácteos que distan entre un solo y un puto cortadito corresponden de modo directamente proporcional a la exacta distancia hormonal que existe entre el metabolismo de los machos humanos y de las hembras. La leche, la buena o la mala leche, es un asunto del gineceo, como los sucedáneos edulcorantes y el azúcar moreno. Porque ésa es otra posibilidad que de forma imperdonable se me olvidaba contemplar. Si el camarero tiene que elegir a cuál de ambos ha de servirle el azúcar blanco y el moreno tampoco le temblará un segundo el pulso al decidir que el primero es para el hombre y el segundo para la mujer según un mágico criterio que pretende tener que ver más con las categorías de lo fuerte y de lo débil, lo 'heavy' y lo 'light', que con lo natural o lo artificial. Digo mágico porque ese hostelero está haciendo literatura fantástica, está sexualizando la comida y la bebida.

No le culpo a él de sus íntimas relaciones sexuales con la cafetera del local en el que se gana el pan (el pan se lo pone por cierto a las mujeres si es integral o sin sal o sin gluten o sin miga). Son normas tácitas que no dependen de un bar ni de un restaurante concretos ni de un camarero al que se la ha ido la olla o se le ha cambiado de sexo. Éste sólo somatiza la realidad o irrealidad de una sociedad chalada. Aquí ya no se trata de un caso de violencia sino de 'videncia de género', de don metafórico. ¿Por qué retorcida lógica alguien llega a la conclusión de que el batido de chocolate es para el tío y el de fresa para la tía antes de darle a él las vueltas cuando ha pagado ella?

El correo digital

Es mejor servir el café en taza de porcelana

Luis Fernando Vélez, catador certificado de café y juez internacional de competencias de baristas (expertos en servir café), explica por qué.

Es común la imagen del estadounidense que camina o corre por las calles con un vaso de cartón lleno de café humeante en las manos.

Vélez explica que ellos "todo se lo sirven en desechable porque un alto porcentaje de sus pedidos es para llevar. En cambio, los europeos y nosotros, los colombianos, nos tomamos el café sentados".

Es un pequeño detalle de implicaciones importantes. Actualmente, existe una discusión, ilustra Vélez: hay defensores del icopor y defensores del cartón. Él no se inclina por ninguno de los dos. En cambio, propone una campaña en defensa de la tacita de porcelana.

Mientras los bandos opuestos discuten qué tanto es más o menos degradable un material que el otro, Vélez argumenta que la porcelana es ciento por ciento reciclable. Y no es su único argumento.

"No hay un material más noble para servir un café que la porcelana -afirma- porque es completamente neutro en olores y sabores. Porque permite, en el caso del expresso, la conservación del aroma y el sabor por más tiempo que el cartón y el icopor".

De paso, lanza una estocada contra el cartón: "Hasta el momento, no se ha elaborado un vaso de cartón que no genere aromas".

Vélez es gerente general de la empresa importadora de máquinas de café Amor Perfecto. Su trabajo en competencias internacionales especializadas en destacar la forma de servir esta bebida le da la autoridad para apelar también a argumentos de "amor propio":

"Cuando le sirven un vino en vaso de cartón, usted se siente ofendido. Lo mismo le debería pasar a uno cuando le sirven un café en vaso de cartón".

Y que no le vengan con el cuento de la dificultad de lavar la taza, ya que existen máquinas lavadoras de platos eficientes que esterilizan las tazas con agua caliente.

"El cartón o el icopor están bien para llevar. Pero nada se compara con la experiencia del contacto con el material, los colores y la conservación de los aromas y el sabor de la bebida. Algo primordial, sobre todo, si se va a beber el mejor café del mundo", concluye Vélez.

Cada preparación tiene su propia taza

Así como en el vino hay copas especiales para el tinto, el blanco y la champaña, en el servicio de café cada preparación va con su taza. Por ejemplo, el expresso exige una con 'forma de huevo', es decir, cóncava, necesaria para que se forme la crema, donde está la esencia de esta bebida.

La forma plana del cartón le resta calidad. Y, ojo, existe copa de cristal especial para el café irlandés.

Viena Más que café

En cualquier café que se precie no hay menos de 10 o 15 diarios y revistas auropeos y estadounidenses

El camarero va mejor vestido que la mayoría de los que ocupan las mesas. Hay más periódicos que en muchas bibliotecas. Y los asientos son más cómodos que los de casa. Estamos en un café vienés. No una cafetería, ni un bar, ni un restaurante de lujo. En una Wiener Kaffeehaus, una de las instituciones con más solera de la capital del Danubio que, aparte de imán de turistas, sigue conservando mucho del espíritu de esta ciudad.

Disfrutar de un café vienés, del local y de la infusión, requiere paciencia, tiempo libre y calma. Mucha calma. Al café se va a charlar, a jugar a las cartas, a leer, a escribir... a pasar el tiempo. Refiriéndose al Café Central, el escritor Alfred Polgar decía que era un lugar para personas que deben matar el tiempo sin que el tiempo los mate a ellos.

Uno llega, se sienta, espera (un buen rato) a que acuda el estirado, correcto y un tanto prepotente camarero (su aire de superioridad que es parte del juego). Y entonces hace su pedido. Se puede elegir el típico Melange, el Verlängerter, el Kapuziner, el Kleiner Brauner, el Café Latte o el Franziskaner... la elección es difícil y la variedad embriagadora para el español, acostumbrado a elegir entre uno solo o uno con leche. Y al menos ahora llevan nombre. Durante años, el camarero presentaba al comensal una paleta de colores en los que la gradación del tono era proporcional a la intensidad del café.

Una vez que se ha pedido, se para el tiempo. En cualquier café que se precie no hay menos de 10 ó 15 diarios y revistas europeos y estadounidenses a disposición (a comienzos del siglo XX el Central ofrecía 250 periódicos en 22 idiomas). Así que uno coge el Der Standard o saca un libro (hay que reprochar a los Kaffeehäuser que no tengan ABC. Si visita usted Viena, tráigalo de casa para que el disfrute sea total) y a relajarse. Una hora. O dos. O más. Ningún camarero se atreverá a apremiar a un cliente que hace rato terminó su consumición. Eso no ha cambiado en 100 años. En su autobiografía «El mundo de ayer» Stefan Zweig recuerda los cafés vieneses de su adolescencia como «una especie de club democrático... donde cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas charlando, escribiendo, jugando a las cartas... y consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas».

Con Freud y Klimt

Al mudarme a la ciudad, cuando aún tenía tiempo libre, el café fue un refugio impagable. Más barato que el cine y más acogedor que la biblioteca, dónde no se puede fumar, comer ni hablar en voz alta. Una especie de sala de estar comunitaria donde te sientes en casa sin estar en ella. Locales no faltan: el Landtmann, donde tomaba café Freud; o el Museum, en el que se podía ver a Klimt o Schiele; o el Sperl, cerca de la Academia de Bellas Artes y al que acudía Hitler antes de que cambiara el pincel por el fusil.

Desde la fundación del primer café en 1683 (dice la leyenda que con los granos que dejaron abandonados las tropas otomanas tras su asedio a Viena) el Kaffehaus ha sobrevivido a cambios y crisis. Superó la falta de grano por el bloqueo en las guerras napoleónicas y sobrevivió a las atrocidades de nazismo. De momento, la cultura del café resiste el ataque del «fast food» y de los establecimientos de «café para llevar», aunque éstos ya han desembarcado en Viena. Pero un café en un vaso de cartón y con prisas jamás podrá competir con la lectura del diario con un buen Melange sobre la mesa, en el local donde desayunaban Freud o Klimt.

ABC.es

Un buen Espresso

Si usted es una persona que se considera amante del café, la próxima vez que entre en su cocina dispuesto a prepararse una taza, párese un instante y lea la composición que figura en el paquete. 'Café 100% arabica'. 'Café con mezcla de arábico y robusta'. 'Café de tueste natural'. 'Café torrefacto'. 'Café...' ¿Sabe qué significan esas expresiones o su afición al café se reduce a reconocer su marca y su precio?

'En España todavía se bebe principalmente café robusta variedad de menor calidad y, encima, torrefacto tostado con azúcar', explica Gustavo Ron, fundador y presidente de Café & Té. Ron reconoce que aunque España tradicionalmente ha sido siempre un país aficionado al café, la preocupación por la calidad del producto no ha figurado nunca como una de las claves de ese consumo.

Al menos, no hasta ahora. 'La mayoría de la gente que acude a nuestros locales pide café de la casa, pero cada vez más a menudo hay personas que piden siempre una misma variedad, es decir, beben ya su café', apunta Ron. El presidente de Café & Té sostiene que la proliferación de establecimientos especializados en este producto, como los suyos, pero también como Starbucks o Segafredo Zanetti, entre otros, ha dado pie a la aparición de un nuevo tipo de consumidor: un cliente joven 'e interesado en descubrir la cultura del café'.

Un objetivo para el que resulta inestimable contar con la ayuda de un testador. 'Cuando empecé en este negocio recuerdo haber preguntado a nuestro experto, Miguel Ángel Fort, qué porcentaje de café torrefacto añadiríamos a nuestra mezclas de café, porque en España se bebía torrefacto. Y él me respondió: ninguno', dice Ron.

Fort, que asiente sonriendo, ha aportado a Café & Té su experiencia como especialista en la selección y cata de café. Su veredicto es claro en el caso del café torrefacto, del que asegura que es el resultado de un proceso que elimina el aroma del producto.

¿Hay un café perfecto? 'El paladar varía en cada sitio, también en cuanto al café. Por ejemplo, en Estados Unidos es más popular el café más tostado, más fuerte. En España, sin embargo, hay más afición al expreso, mientras que en Latinoamérica el expreso es una novedad. Allí se prepara como una infusión', señala. Pese a ello, sí se puede formular una máxima: el café debe ser siempre de tueste natural. A la hora de degustarlo, Font insiste en la importancia de los detalles. 'Las tazas de porcelana fina arruinan el café. La taza debe ser de porcelana gruesa, para que conserve el café, pero impida que uno se queme'.

Para lucirse con un buen café en casa, los especialistas recomiendan utilizar siempre café natural -jamás torrefacto-, seguir las cantidades recomendadas por el fabricante y servirlo inmediatamente después. El peor de los pecados: recalentarlo.

Cuatro claves

Café

Hay orígenes que, por sus características, no es necesario mezclar. Los mejores: Guatemala Volcán de Oro, Kenya AA, Hawai Kona o el famoso Jamaica Blue Mountain.

Agua

Debe ser blanda; ni calcárea ni alcalina, sin mucho cloro ni muchos minerales. Calentada a no más de 90º ni menos de 85º. La mejor solución: el agua embotellada.

Cafetera

Cada tipo de cafetera tiene sus particularidades. Para preparar el café del desayuno, se aconseja utilizar cafetera de filtro o precolador; para el de después de comer, cafetera exprés.

vajilla

La porcelana gruesa, china u holandesa, es la mejor, con una forma lo más parecida a un cono invertido y poca capacidad.

Un aroma que supo inspirar a los intelectuales más ilustres

Caffé Florian Es considerado el primer café de la historia. Escritores de la talla de Lord Byron, Marcel Proust y Charles Dickens ocuparon las mesas de este elegante sitio abierto el 29 de diciembre de 1720 en la plaza San Marcos de Venecia.

Caffé Greco Los espejos de este primer café de Roma fueron testigos de tertulias con el famoso Búfalo Bill y de discusiones literarias protagonizadas por Keats o Goethe. En sus veladores de mármol, músicos del prestigio de Listz, Bizet y Wagner compusieron algunas de sus obras más destacadas.

Café de la Paix Abrió sus puertas al mismo tiempo que la Ópera de París. Y por décadas fue el centro de reunión de músicos, libretistas y directores de escena.

Café Pera Palas Durante largas temporadas, la escritora Agatha Christie se hospedó en el hotel más lujoso de Estambul, Turquía. Fue entre la habitación 410 y este elegante café donde escribió Asesinato en el Orient Express, una de sus novelas más famosas.

Café de París Desde finales de los 50, la Vía Veneto de Roma fue el centro del glamour de la cinematografía europea. En 1960, Federico Fellini rodó escenas de La Dolce Vita en él.

Natalia Sanmartin / MADRID (30-10-2006)

Vaso para Geeks

Este vaso de café puede ser el sueño de todo geek que pasa horas y horas frente al ordenador y es un vicioso del café.

Su particularidad, es que te permite beber el café a la temperatura ideal (entre 150 y 170 grados Farenheit) todo el tiempo.

¿Cómo? El vaso cuenta con dos compartimientos, el superior es para el control de la temperatura. Al inclinar el vaso, un sorbo de café pasa al compartimiento superior que lo pondrá a la temperatura ideal, lo calentará si está frío o lo enfriará si está caliente.

El vaso tiene tres posiciones en su tapa, una para cerrarlo hermeticamente y así impedir que el café se derrame si lo llevamos en un bolso por ejemplo, otra para beber el café con el control de temperatura activado y la última para beberlo normal, tal y como esté el café.

El brugomug es ideal también para llevar café en los viajes. Su precio US$ 15.

Directo al PaladarEste vaso de café puede ser el sueño de todo geek que pasa horas y horas frente al ordenador y es un vicioso del café.

Su particularidad, es que te permite beber el café a la temperatura ideal (entre 150 y 170 grados Farenheit) todo el tiempo.

¿Cómo? El vaso cuenta con dos compartimientos, el superior es para el control de la temperatura. Al inclinar el vaso, un sorbo de café pasa al compartimiento superior que lo pondrá a la temperatura ideal, lo calentará si está frío o lo enfriará si está caliente.

El vaso tiene tres posiciones en su tapa, una para cerrarlo hermeticamente y así impedir que el café se derrame si lo llevamos en un bolso por ejemplo, otra para beber el café con el control de temperatura activado y la última para beberlo normal, tal y como esté el café.

El brugomug es ideal también para llevar café en los viajes. Su precio US$ 15.

Directo al Paladar